México , 21 de mayo del 2026.-La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo este jueves una reunión privada en Palacio Nacional con el secretario del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos, Markwayne Mullin, en un encuentro clave para reforzar la coordinación bilateral en materia de seguridad, migración y combate al crimen organizado.

La visita del funcionario estadounidense ocurre en uno de los momentos más delicados de la relación entre ambos países, marcado por las presiones del gobierno de Donald Trump sobre el tráfico de fentanilo, investigaciones contra funcionarios vinculados a Sinaloa y recientes tensiones por presuntas operaciones de agencias estadounidenses en territorio mexicano.
Tras el encuentro, Sheinbaum informó a través de redes sociales que ambas naciones acordaron “seguir colaborando conjuntamente en el marco de respeto de nuestros países”, reiterando la postura de su gobierno de mantener cooperación con Estados Unidos sin comprometer la soberanía nacional.

La reunión tuvo una duración aproximada de una hora y contó con la presencia de integrantes del gabinete de seguridad mexicano, entre ellos la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo; el secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles; además de representantes diplomáticos de ambos países. También participó el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson.
Horas antes del encuentro, la mandataria mexicana explicó durante su conferencia matutina que la reunión formaba parte del “entendimiento” alcanzado previamente entre México y Estados Unidos en temas de seguridad y combate al narcotráfico.

El arribo de Mullin a Palacio Nacional se realizó bajo un fuerte dispositivo de seguridad y representa su primera visita oficial a México como titular del Departamento de Seguridad Interior estadounidense. Posteriormente, el funcionario sostuvo reuniones adicionales con integrantes del gabinete de seguridad federal.
La visita también se desarrolla en un contexto de creciente presión política desde Washington, luego de acusaciones y procesos judiciales abiertos en Estados Unidos contra exfuncionarios y actores políticos de Sinaloa presuntamente ligados al narcotráfico. El gobierno mexicano ha rechazado cualquier tipo de injerencia extranjera, aunque ha reiterado su disposición para mantener la coordinación bilateral.
Analistas consideran que el encuentro busca relanzar la relación diplomática entre ambos gobiernos y reducir tensiones derivadas de la crisis de seguridad y migración en la frontera común.