CANCÚN, QRoo, 25 de noviembre de 2025.- A media tarde, un grupo de feministas tomó nuevamente la avenida Tulum para recordar los hechos del 9 de noviembre de 2020, cuando una protesta frente al Palacio Municipal terminó en un ataque armado contra manifestantes.
Cinco años después, las colectivas regresaron al mismo recorrido, del Ceviche al Palacio Municipal, para denunciar la violencia contra las mujeres y la impunidad que, aseguran, sigue marcando al municipio Benito Juárez.

A diferencia de otras movilizaciones, la marcha avanzó en completo orden.
Las asistentes no realizaron pintas ni afectaron las estructuras emblemáticas del Ceviche ni del Palacio Municipal.
Caminaban alzando la voz, pero sin confrontaciones, permitiendo incluso el paso de vehículos de emergencia.
La consigna principal fue clara: exigir justicia y denunciar la deuda histórica del Estado con las mujeres, niñas, niños y adolescentes de Quintana Roo.

Entre consignas como “Alerta, alerta, que camina la lucha feminista por América Latina”, las participantes compartieron mensajes de acompañamiento y sororidad.

“Salimos a defender la dignidad, a vivir sin miedo y a practicar la ternura radical”, señalaron las voceras antes de leer un pronunciamiento elaborado para la fecha.

El documento exigió a las autoridades cumplir con su obligación constitucional de proteger a la infancia y a las mujeres, citando los artículos 1, 4 y 20 de la Constitución y diversos tratados internacionales.
Recordaron que Quintana Roo ocupa el primer lugar nacional en delitos sexuales, trata de personas y corrupción de menores, una cifra que describieron como “la prueba de la deuda histórica del Estado”.

Las colectivas denunciaron la falta de respuestas institucionales: “Por cada denuncia, muchas más permanecen silenciadas por miedo, amenazas e impunidad”.
Llamaron a profesionistas, instituciones y autoridades a trabajar con perspectiva de género e infancia, no como discurso, sino como práctica que reduzca tiempos de investigación, sancione agresores y garantice la no repetición.

La lectura cerró con un mensaje cargado de simbolismo: “Nuestra ternura es resistencia. Nuestro abrazo es político. No habrá democracia sin derechos para mujeres, niñas, niños y adolescentes. No habrá paz sin justicia”.
En un ambiente de firmeza, pero también de contención colectiva, las manifestantes reiteraron que la lucha continúa: por memoria, por verdad y por una vida libre de violencia. “Nuestra digna rabia será justicia”, concluyeron.